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Vargas redefinió el país en la crisis del 30; el PT
tiene la oportunidad de hacer lo mismo en la primera gran crisis de la
globalización. (Entrevista con Chico de Oliveira). Febrero 2009 En una entrevista a Carta Maior,
Chico de Oliveira analiza lo que considera la primera gran crisis de la
globalización capitalista. "Estamos frente a algo mayor que la propia
manifestación financiera de la crisis; algo que persistirá más allá de ella y
condicionará todos los pasos en la historia de este siglo", afirma. El
sociólogo "hincha" para que el PT tenga el coraje y la capacidad para
ayudar al país a desarrollar un ciclo inédito de inversiones pesadas en la
economía. "Algo como crear cinco EMBRAER (Empresa brasileira
de Aeronáutica) por año", ejemplifica. Doña Joventina procuraba para su
hijo Francisco María Cavalcanti de Oliveira una carrera en el sacerdocio.
Chico, entonces, era sólo uno en una prole de once; eso debe haber facilitado
la desobediencia al mandato materno. El desvío de la ruta lo llevaría al compromiso
profano que comenzó con su adhesión al Partido Socialista a la edad de 20 años;
aunque no por eso la ruta de la izquierda lo apartó de la lectura de los
evangelios. Y tomando prestado la palabra de los profetas, que el sociólogo
nacido el 7 de noviembre de 1933, en Recife, compañero de Celso Furtado en los
inicios de El PT, según Chico, sería el operador de ese aggiornamiento histórico del desarrollo. "Es
quien dispone de la masa y del liderazgo, en tanto los demás agrupamientos
socialistas constituirían la punta de lanza instigadora del proceso". En
defensa de esa tesis provocativa, el sociólogo ejemplifica apelando a la metamorfosis
de aquello que ya caracterizó, al calor del debate político, como "una
nueva clase": "El PT tiene la fuerza sindical; la estructura sindical
tiene a todos los fondos de pensión bajo su control", subraya. La
oportunidad de emancipación del país en la actual crisis seria una inusitada
demostración de competencia y osadía política de la izquierda en la
canalización de fondos públicos para desarrollar un ciclo inédito de
inversiones. "Hablo de crear algo como cinco Embraer por año: acelerar el
crecimiento y dar un nuevo rumbo a la economía y a la sociedad", se
entusiasma con la idea. "¿Sí un estanciero gaúcho
lo hizo en la crisis de 1930, por qué una Dilma, que
honestamente solo conozco de la mala voluntad explícita de los medios; o, quien
sabe un Gabrielli (presidente de Los siguientes son fragmentos de la extensa entrevista que
Francisco de Oliveira concedió a Carta Maior: CM
- ¿La crisis financiera actual repone la centralidad del trabajo, o sea,
devuelve a la izquierda el sujeto histórico que se pensaba pulverizado en la
historia? Chico – En verdad, no estoy de acuerdo en que ésta sea una crisis financiera,
tampoco pienso que su origen esté en los mercados financieros centrales. A mi
parecer estamos ante una crisis de la globalización del capital. Todas las otras
también fueron crisis globales, claro, a causa de la centralidad del
capitalismo norteamericano. Sin embargo, esta crisis no florece exactamente en
un punto geográfico; en rigor, si vamos a localizarla sería en la incorporación
de la plusvalía generada en China y ¿La esencia sería el abaratamiento de la mano de obra mundial? -La esencia es la imposibilidad de realizar el valor
generado por ella, o sea, la plusvalía extraída de la incorporación adicional
de 800 millones de nuevos obreros baratos al mercado de trabajo mundial. Eso
produjo una revolución en la medida en que dobló o triplicó la oferta de mano
de obra ofrecida al capitalismo, dilatando la frontera de la plusvalía, sin por
otro lado propiciar una expansión equivalente de la capacidad para realizarla. ¿Por qué? Porque el costo de reproducción de la mano de obra en las
sociedades donde se expande la nueva frontera de la plusvalía, los casos de
China y ¿Pero la crisis no marca el agotamiento de esa endogamia China-EUA? Ella funcionó bien durante algún tiempo y continuará
marchando porque es provechosa para los dos lados. Al mismo tiempo el engranaje
pulveriza el mundo del trabajo urbi et orbi; los asalariados norteamericanos
simplemente no tienen fuente de renta para el patrón de consumo que todavía
disfrutan, están devolviendo sus casa y yendo a vivir en playas de
estacionamiento, dentro de sus automóviles. Obama tendría que elevar
brutalmente el poder adquisitivo de esa gente para superar la crisis. ¿Hará
eso? Honestamente, no lo se. El hecho es que las implicaciones de ese proceso
deben ser estudiadas cuidadosamente, estamos frente a algo mayor que la propia
manifestación financiera de la crisis; algo que persistirá más allá de ella y
condicionará todos los pasos de la historia en este siglo. ¿Lo que usted dice es que la tentativa de evaluar la crisis a partir de
su manifestación financiera no basta? Eso es. La contribución de Chesnais
a la comprensión de la dinámica capitalista fue importante en otro momento
porque los marxistas siempre tuvieron dificultad en lidiar con la cuestión
financiera. Pero la interpretación chesniana no da
cuenta de la crisis actual. Es una crisis de la realización del valor. 1930 también fue una crisis de realización del valor y se resolvió. Una crisis de realización del valor circunscripta al
territorio de las economías centrales. Aún así exigió un Roosevelt y una Guerra
Mundial para ser superada. Ese paralelo solo reafirma la gravedad de lo que
tenemos frente a nosotros, y lo que tenemos es una crisis de la globalización a
la 29, el instrumental de los años ´30 da cuenta de eso. ¿El recetario keynesiano? Las opciones keynesianas valían para una economía cerrada
que podía contener el libre movimiento de los capitales; hoy sería necesario un
dinero mundial para regular la parafernalia financiera, socorrer los déficits
en cuenta corriente y armonizar desequilibrios comerciales, etc. El dólar no es
eso, el dólar es una moneda hegemónica, no es el dinero único que el
instrumental keynesiano necesitaría para actualmente tener eficacia. Estamos frente a un largo proceso de sacudidas y limbo sin redención... Una crisis larga, dura, que exigirá un reacomodamiento
brutal de fuerzas y va a imponer cambios en todo el mundo y en Brasil también.
Pero no nos hagamos ilusiones: el capitalismo no llegó a su límite. Tampoco es
el fin de la asociación China-EUA, de algún modo ella proseguirá porque es
provechosa para los dos lados. Además, el capitalismo no se destruye, él es
superado, como el lector atento de Marx bien sabe. ¿Qué espacio queda para la periferia del sistema, el caso de Brasil,
entre otros? Estamos atrapados entre la competencia china y el desorden
financiero en el corazón del capitalismo. La crisis nos pega en medio del
camino y, naturalmente, no podemos retroceder y adoptar un patrón chino de
salarios de miseria. Algunos les gustaría, pero no da, felizmente con solo
intentarlo sería una calamidad social de proporciones incalculables. ¿Cuál opción a la parálisis, si es que existe una y viable? ¿No existió Vargas en 1930? La opción es una suma de coraje
político e inversión pública pesada. Crear algo así como cinco EMBRAER por año,
en diferentes sectores; promover una superación del modelo anclado ahora en las
fuerzas sociales de la base de la sociedad. Carlos Lessa
sugería eso en el Banco Nacional de Desarrollo (BNDES), en los comienzos del
gobierno de Lula y no lo dejaron. Pero el Brasil de Vargas no existe más. Para Getulio también no fue fácil,
pero él lo hizo. Y lo hizo en rebeldía de la plutocracia más poderosa del país;
enfiló su proyecto a la garganta de la burguesía paulista y se convirtió en una
estadista de nuestra historia. La élite paulista jamás lo admitirá, pero él fue
el gran estadista del desarrollo nacional. ¿Habría espacio para ese salto en las condiciones del capitalismo del
siglo XXI? La crisis es tan grave que abre un período de suspensión del
hegemón, no su derrumbe, aunque sí de un hiato para
lamerse sus propias heridas. Eso tomará buena parte del tiempo y de las
energías de Obama, en relación al cual, digo, no compartir el optimismo de
mucha gente de izquierda. Pero el hecho es que él, estará ocupado y con una
cantidad apreciable de problemas. Se abre un espacio, por lo tanto. Tal vez
hasta más que eso: habría un potencial de intereses complementarios si
tuviésemos aquí un arranque de inversión pública pesada. Eso de cierta forma
repercutiría positivamente en el corazón de la economía norteamericana, Estamos
frente a una rendija histórica: una suspensión del hegemón
y un espacio de complementariedad para remar en una misma dirección, lo que
podría favorecer a los dos lados y salir del pozo. Internamente, la élite tal vez no vea las cosas así, como propiamente
complementarias, cuando se asocia crecimiento a un arranque pesado de inversión
pública. Nuestra burguesía se transformó en pandilla. Exponentes
nativos son figuras del calibre de un Daniel Dantas o ese Eike
Batista que opera en los dos lados de la frontera boliviana; no se puede contar
con exponentes de esa calidad para nada, menos todavía para una agenda de
desarrollo. No habrá salida por ahí. Pero el Brasil también no habría salido de
la crisis del 30 si Vargas hubiese esperado la mano tendida de la plutocracia
de San Pablo, por ejemplo. Él ocupó el espacio e hizo. Luego… Luego se necesitaría reinventar el PT, un PT con la osadía
de un Kubitschek y de un Vargas, para hacer por abajo
lo que ellos intentaron hacer por arriba; un arranque de desarrollo inducido
por la base social para cambiar la economía y la sociedad. Cinco Embraer por
año y punto final. ¿Usted cree en ese aggiornamiento del PT? Si dependiera del entusiasmo para que ocurra, tienen el mío.
La lógica de acomodamiento de las fuerzas que la crisis mundial impone es de
dimensiones tan brutales, tan inauditas que exige de la izquierda brasileña una
osadía igualmente inusitada. ¿Y los recursos para ese ciclo de inversiones pesadas? El PT tiene la base sindical, y la base sindical tiene el
control de todos los fondos de pensión (1) Entonces tiene recursos para
ser manejados y pactados con la base trabajadora, dentro de ella el PT disfruta
igualmente de masa y representatividad. ¿Esa es una agenda para el 2010? Es una cuestión delicada para ser tratada en un debate
abierto, sin oficialismos de unos ni preconceptos de otros. La historia
brasileña repite una situación difícil en su desarrollo que no puede ser
respondida con una farsa porque su resultado sería una tragedia. Esta vez lo
que se vislumbra como posible, repito, es hacer por abajo, con bases sociales
existentes y organizaciones disponibles, aquello que en los años ´30 y en los
años ´50 se hizo por arriba: destrabar el desarrollo y expandir el mercado
interno. Es preciso tratar eso con cuidado, insisto, sin oficialismos del PT,
ni el sectarismo del PSOL y del PSTU. ¿La candidatura de Dilma Roussef
puede ofrecer un amarre a ese esfuerzo? Honestamente no conozco a la ministra Dilma,
excepto por lo que leo de la mala voluntad explícita de los medios en relación
a ella. Apoyo para que sea aquello que los amigos petistas
dicen que es. O entonces, que sea alguien como Gabrielli,
el presidente de De agravarse la crisis ¿hay riesgo de que la oposición gane terreno y
viabilice un triunfo de Serra? Serra antes de ser un personaje político es un caso
psiquiátrico. ¿Al final, cuál es su proyecto? Es la obsesión personal y
enfermedad por el poder. Ante una crisis de la proporción como la que tenemos
adelante, todavía, si no se avanza será enterrado por manifestaciones
mórbidas. La pala de cal vendría de una victoria tucana
en 2010, ahí sí que estamos todos fritos. Ellos quedarían ahí por más de diez
años. NOTA: 1) Los fondos de pensión aplican solamente en la deuda pública
federal recursos del orden de los 155 mil millones de reales. Nota de la
redacción de Carta Maior. |