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YALTA 65 AÑOS DESPUÉS Yuriy Rubtsov Abril
2010 Una
afirmación triste, pero inevitable: seis decenios después del término de Resultó
así, que fue precisamente allí, en Yalta, en Febrero de 1945, donde I.V.
Stalin, F. Roosevelt y W. Churchill definieron prácticamente el sistema de las
coordenadas de la construcción de la época de la postguerra. En Teherán (Noviembre-Diciembre
de 1943), había sido demasiado prematuro hablar de eso, ya que el resultado de
la guerra estaba todavía lejos de ser definido. Al mismo tiempo, por primera
vez, durante muchos decenios, se creó una situación única, cuando los líderes
de tres Estados podían definir el destino de todo el mundo y ninguno de los
miembros del Gran Trío quería perder tal oportunidad, única en su género. A
pesar de las discrepancias entre los aliados, que no cesaban un solo día, los
intereses mutuos de la derrota terminante de Alemania y Japón obligaban a los
participantes de la conferencia a orientarse más, que en otras circunstancias,
a la colaboración, distrayéndose de las pretensiones, que podrían provocar una
crisis dentro de la coalición. Fue precisamente por eso que en Yalta se logró
llegar a un acuerdo en todos los problemas de la agenda. En primer lugar, los participantes
de la conferencia declararon, que su objetivo indoblegable era la aniquilación
del militarismo alemán y del nazismo, así como la creación de garantías para
que "Alemania nunca más esté en condiciones de violar la paz". Con
ese objetivo fue decidido "desarmar y destruir todas las fuerzas armadas y
aniquilar para siempre el estado mayor general alemán", "retirar o
aniquilar todos los equipos militares alemanes, liquidar o tomar bajo control
toda la industria alemana, que podría ser usada para una producción militar;
someter a todos los criminales de la guerra a un castigo justo y rápido…;
borrar de la faz de la tierra el partido nazi, las leyes nazis, las
organizaciones e instituciones; liquidar cualquier influencia nazi y
militarista de las instituciones sociales, de la vida cultural y económica del
pueblo alemán". Teniendo
en cuenta las lecciones del período de postguerra, cuando Alemania, que había sido
derrotada en En
segundo lugar, fueron definidas nuevas fronteras estatales en los territorios,
que habían sido liberados de la ocupación hitleriana. Subrayemos, que fueron
definidas nuevas, no restablecidas las viejas fronteras, ya que la
inestabilidad de las trazadas en Versalles (1919), se puso de manifiesto durante
el período de la 1ª postguerra. Ésta situación tenía que ver con Polonia. Su
frontera oriental (limítrofe con Los
aliados no discutían en torno al trazado de la frontera soviético-polaca por
"la línea de Kerson". Como escribía Churchill, tal decisión "no
se basa en la fuerza, sino en el derecho, teniendo en cuenta los sufrimientos,
que Rusia había vivido durante la defensa de su territorio de los alemanes, y
sus grandes hazañas durante la expulsión de los alemanes y la liberación de
Polonia". Con
grandes objeciones fueron recibidas las proposiciones soviéticas respecto a la
frontera occidental de Polonia. Stalin propuso aumentar considerablemente el
territorio de este país a cuenta de las tierras alemanas. Churchill no se puso
de acuerdo: "Polonia recibirá demasiado". Roosevelt lo apoyó. EUA y
Gran Bretaña no estaban dispuestos a grandes concesiones porque en aquel
entonces toda la tierra polaca ya estaba liberada por el Ejército Rojo y allí
se estaba afirmando el poder prosoviético. Al fin y al cabo, la resolución
final la pospusieron hasta la próxima conferencia, poniéndose de acuerdo, que
Varsovia tenía que recibir grandes incrementos del territorio en el occidente. El
tema de los territorios alemanes también era uno de los más importantes. Los
líderes de la coalición antihitleriana aprobaron la resolución sobre el
desmembramiento de su adversario. Churchill propuso separar Prusia de Alemania
y crear un estado sud-germano con la capital en Viena. Sin embargo, la
proposición no fue aprobada. Respecto
al establecimiento de las zonas de ocupación, no hubo discrepancias, porque el
problema había sido regulado (12/09/1944) por el "El Protocolo del Acuerdo
entre los gobiernos de Los
problemas de Alemania y Polonia, a pesar de su importancia, no pudieron apartar
a la segunda plana el tema balcánico. Sin discutir el control
británico-norteamericano sobre Italia, vecina a los Balcanes, y al confirmar el
acuerdo, logrado en el encuentro con Churchill en Moscú en Octubre de 1944, de
ver en Grecia sólo una esfera de la influencia puramente británica, Stalin no
tenía la intención de "ceder" a Yugoslavia. A pesar de que el líder
de los comunistas, Josip Broz Tito, aún se estaba poniendo de acuerdo sobre el
control del país con el pro-occidental I. Subashich, quién encabezaba el
gobierno de Yugoslavia en el exilio, la normalización práctica de la situación
se estaba realizando en la dirección ventajosa para Moscú. La parte
norteamericana y la británica promovían sus pretensiones con motivo de que En tercer lugar, los aliados tampoco
pasaron por alto el tema tan actual para ellos (sobre todo para EUA) sobre la
conclusión victoriosa de la guerra en el Lejano Oriente. Al recibir la
confirmación de Stalin sobre la disposición del Ejército Rojo de pasar a la
ofensiva en los plazos coordinados contra Japón, Roosevelt y Churchill
expresaron su consentimiento a que Moscú recuperara la isla de Sajalín del Sur
y las islas Kuriles, perdidas en la guerra ruso-japonesa (1904/1905). En cuarto lugar, en Yalta fue formulada
y puesta en práctica la realización de la idea de una nueva organización
internacional, que tenía que llegar en relevo de La experiencia histórica demostró que, en general,
la línea de conducta de los aliados en la coalición antihitleriana resultó
correcta. El mundo bipolar, predefinido por las resoluciones de Yalta y que se
formó como resultado de la división posterior del mundo en dos campos
socio-políticos, soportó, como mínimo la prueba de medio siglo.
El sistema Yalta-Potsdam de la construcción del mundo resultó realmente
estable. La rivalidad de dos sistemas geopolíticos, no es un modelo ideal para
las relaciones internacionales, pero tampoco es una aniquilación de uno por el
otro. Recordemos, qué dijo el presidente de EUA John F. Kennedy respecto al
muro de Berlín, que se había convertido en el símbolo más palpable de la
confrontación de los dos sistemas: "No es una decisión demasiado
agradable, pero el muro, diablos, es mejor, que la guerra". Mientras
el mundo estaba parado sobre dos soportes, conservaba el equilibrio, y comenzó
a tambalear sólo cuando con el derrumbe de El
70 aniversario del comienzo de Sí,
los viejos puntos de referencia retroceden al pasado. Algún día se fue al
pasado el sistema de Westphalia, también fue arrojado el sistema
Versalles-Washington. Llegará el turno al sistema de Yalta-Potsdam. Sin embargo
no estamos viviendo en el siglo de la piedra, sino en el civilizado siglo XXI,
y tendríamos que entender, que la renuncia unilateral a los compromisos de
importancia universal, amenaza con el caos, abarcando a todos sin exclusión
alguna. Yalta ¿ha
envejecido? Vamos a ponernos de acuerdo sobre un nuevo sistema de las coordenadas
mundiales, en vez de destruir el edificio, construido en 1945. |