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( Jose Luis Fiori Agosto 2008 "Se puede preguntar por qué un Estado más
fuerte desearía atacar a uno más débil, pero ciertamente ese no es el punto. El
hecho decisivo es que, en el nivel interestatal, la unidad mayor puede atacar a
los grupos más débiles. Como no hay quien pueda impedir esos ataques, los
grupos humanos más débiles viven en continuo e inevitable estado de
inseguridad" - Norbert Elias,
Envolvimiento y Alienación, Editorial Bertrand, Rio de Janeiro, 1990, p: 214 La
reactivación de La
mentira no es un pecado grave en el campo de las relaciones internacionales.
Por el contrario, mentir o decir medias-verdades, con competencia, fue siempre
un arte y una virtud esencial de la diplomacia entre las naciones. Por lo
tanto, no fue esto lo que llamó atención, en la declaración de las autoridades
estadounidenses, sino su falta de respeto por la inteligencia de los
interlocutores, y menosprecio respecto a la impotencia de los gobiernos
afectados por su decisión. Incluso si hablase también de la necesidad de
"combatir la piratería, el tráfico de drogas, de personas y de
armas", sin explicar, a la vez, porque que En particular, el discurso inaugural del
almirante Gary Roughead,
jefe de Operaciones Navales de Con
respecto a la protección del comercio marítimo, todos los expertos saben que
sólo tiene capacidad de proteger el "libre flujo del comercio
mundial", aquel que también tiene la capacidad de interrumpirlo. Es decir,
quien tiene poder para proteger, también tiene el poder de excluir competidores,
si fuere el caso, cuando se provoca la competición entre los Estados y los
capitales privados, como está aconteciendo, al iniciarse el siglo XXI. Después
de casi una década de crecimiento continuo y acelerado, la economía mundial
enfrenta en este momento, una disparada de los precios, de la especulación y de
la escasez de algunas productos fundamentales, como es el caso del petróleo, de
los alimentos y de los minerales estratégicos. Y
en este momento, ya está en curso una nueva "carrera imperialista",
entre las grandes potencias, que luchan por su seguridad energética y alimentaria, exactamente como aconteció al final del siglo
XIX e inicios del XX. Una competición que ya llegó a África, y deberá alcanzar
América Latina, de forma todavía más intensa, gracias a sus recursos
energéticos, a sus grandes reservas minerales e hídricas, y a su inmensa
capacidad de producción alimentaria, muy superior a
la de África. En particular, en el caso de Brasil, que deberá ser - pronto - el
mayor exportador mundial de alimentos y uno de los grandes exportadores de
petróleo, además de ser el principal "propietario" de las aguas y de
la biodiversidad amazónica. Existiendo un agravante, en el caso brasileño,
desde el punto de vista de las autoridades norteamericanas: el hecho de ser el
país que está liderando los procesos de creación de Esta
historia, sin embargo, trae una lección importante para el futuro de América
Latina, y de Brasil en particular. Hace un siglo, más o menos, el almirante y
geopolítico Alfred Mahan,
se destacó por su defensa militante de la idea de que los EUA jamás sería una
"gran potencia", apoyándose únicamente en su desarrollo económico.
Para tener estatuto internacional, requeriría de una escuadra naval capaz de
proyectar el poder americano alrededor del mundo, como había hecho Inglaterra,
en el siglo XIX [1]. El almirante Mahan ejerció gran
influencia personal, sobre el presidente Theodore Roosevelt, a comienzos del siglo XX, y después se
transformó en el mayor símbolo del poder naval americano, de todos los tiempos. Con
razón, porque menos de medio siglo después de su muerte, EUA ya era el mayor
poder naval de la historia de la humanidad, controlando todos los mares y
océanos del mundo, con sus siete Flotas Navales. En este momento, Estados
Unidos acaba de reactivar su IV Flota, pero podrá crear muchas otras, si
quisiera, sin atentar contra el Derecho Internacional, sin necesidad de utilizar
las aguas soberanas de otros Estados y sin necesidad de dar explicaciones a
nadie. Obedeciendo sólo a sus cálculos estratégicos y a su poder de construir y
distribuir barcos militares alrededor del mundo, como había propuesto Alfred Mahan. Según
el sociólogo alemán Norbert Elias,
la dura verdad es que, "si algún Estado fuese más fuerte o se creyere más
fuerte que sus vecinos, siempre existirá la posibilidad de que intente obtener
ventajas, lo que puede ocurrir de diversas formas, hostilizándolos, haciendo
exigencias o invadiéndolos y anexionándolos [..] y
sólo existe una posibilidad de que el ejercicio de la violencia por parte de un
Estado con mayor poder sea impedido de explotar al máximo su porción de poder
relativo: él sólo puede ser reprimido por otro Estado equivalentemente fuerte o
por un grupo de Estados que consigan controlar las rivalidades entre sí en grado
suficiente para favorecer su potencial combinado de poder"[2] (Traducción
ALAI) Notas: [2]
Elias, N.,(1990), Envolvimento e Alienação, Bertrand Brasil, Rio de Janeiro,
p: 213 e 214. |