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La crisis económica en la Luiz Alberto Julio 2010 La irresponsabilidad fiscal, el descontrol
de los gastos públicos, elevados déficit presupuestales, déficit comercial,
corrupción, inflación y estancamiento económico constituyen algunos de los
factores fundamentales que llevaron a Grecia al borde del default.
Con una deuda pública, como porcentaje del PBI, del orden del 124,5%, la mayor
de La erupción de la crisis económica y
financiera, que sacude a Grecia y amenaza a Irlanda, Portugal, España y a toda
la Eurozona (16 de los 27 Estados miembros de La insolvencia de los deudores
hipotecarios provocó la debacle, afectando los préstamos de empresas, tarjetas
de crédito, etc. En seguida, Septiembre de 2008, la crisis alcanzó al sector
bancario, con la bancarrota y la disolución del Lehman Brothers, el cuarto
banco de inversión de los Estados Unidos, después de 158 años de actividad. Finalmente,
comprometió e implicó a sus propios Estados nacionales. A su vez, llevó a
Islandia, cuyos bancos mantenían negocios por un valor tres veces mayor que el
PBI del país, a una virtual bancarrota, reflejándose sobre el Reino Unido, su
principal acreedor. A fines de 2009, se manifestó también en Grecia, amenazando
la estabilidad de toda la Eurozona, dado que varios países no cumplieron las
metas del Tratado de Maastricht para la unificación monetaria, entre las cuales
se ubica el control del déficit presupuestal (hasta el 3% del PBI) y del
endeudamiento público (hasta el 60% del PBI). La situación se plantea aún más
grave, por cuanto la eventual desestabilización de la Eurozona podría provocar
una crisis sistémica, debido a la promiscuidad de los bancos alemanes,
franceses y también americanos con los Estados nacionales y otros bancos,
mediante deudas cruzadas. Si Grecia y/o Portugal dejasen de pagar a los bancos,
la crisis se propagaría y crecería como una bola de nieve. Por ejemplo, según
el Bank for International Settlements, los bancos portugueses deben 86 mil millones
de dólares a los bancos españoles, que, por su parte, deben 238 mil millones a
instituciones alemanas, 200 mil millones a los bancos franceses y cerca de 200
mil millones a los bancos americanos. La concesión de cerca de 1 trillón
de dólares a Grecia, prometida por El endeudamiento de los Estados con
los bancos y de los éstos bancos con otros bancos evidencia que, no obstante
los factores nacionales, domésticos, el agravamiento de la crisis griega que amenaza
contagiar a toda la Eurozona también es, en otra dimensión, una consecuencia
directa de la crisis de los Estados Unidos, dado que el sistema capitalista,
entrelazado por el mercado mundial y la división internacional del trabajo,
constituye un todo, interdependiente y no una simple suma de economías
nacionales. El alza del precio del petróleo y
del oro, en el mercado mundial, así como la elevada valorización del euro
reflejaron la profunda crisis que deterioraba y deteriora la economía
americana. La valorización del euro, debido a la caída del dólar, afectó, no
obstante, a países como Grecia, Irlanda y Portugal, que no poseen moneda propia
y, consecuentemente, no pueden promover la devaluación cambiaria, para reducir
los salarios, compensar la pérdida de la competitividad de sus exportaciones,
ajustar las finanzas y equilibrar la cuenta corriente de la balanza de pagos. A pesar de la enorme asimetría, la
grave situación económica y financiera de
Grecia y algunos otros Estados en El problema fiscal en los Estados
Unidos es extremadamente grave. El anterior presidente del Federal Reserve
(FED), Alan Greenspan, en Octubre de 2009, declaró que no estaba demasiado
preocupado con la debilidad del dólar, sino con los costos del largo plazo de
los Estados Unidos, unido a la creciente elevación de la deuda nacional, cuya
relación se tornaba progresivamente explosiva, como una espiral, en la cual el
creciente pago de los intereses aumentaría el déficit y la deuda, generando un
nuevo aumento y así sucesivamente. El déficit del año fiscal de 2009,
finalizado el 30 de Septiembre, más que triplicó el del año anterior,
alcanzando una suma record de 1,4 trillones de dólares. El presidente Barack
Obama presentó para el año fiscal 2010 un
presupuesto, con gastos de aproximadamente 3,5 trillones y un déficit federal
de 1,75 trillones, lo que significa que el gobierno americano tendrá que tomar
préstamos, aumentando la deuda pública, o emitir más dólares, dado que el
ahorro interno es insuficiente para atender sus gastos. Este déficit fiscal se
entrelaza con el creciente déficit comercial, que en 2009 representó más del
40% (1,04 mil millones) del total del su intercambio con otros países. En los
primeros tres meses de 2010, continuó creciendo. En Marzo, el Departamento de
Comercio anunció un déficit de 40,4 mil millones, contra 39,4 mil millones en Febrero.
La sustentabilidad de los déficit
fiscal y comercial - denominados "déficit gemelos", no porque sean
iguales, sino porque se interrelacionan - depende del continuo influjo de
capitales extranjeros, oriundos, sobre todo de las inversiones de China,
comprando bonos del Tesoro de los Estados Unidos. Efectivamente, son los bancos
centrales de otros países los que financian el déficit en la cuenta corriente
de los Estados Unidos, del orden de 380,1 mil millones de dólares en 2009, más
del 6% del PBI, déficit este que, en el primer trimestre de 2010, saltó a 115,6
mil millones de dólares, contra 102.3 mil millones de dólares, en el mismo
período de 2009, y recrudece en cerca de Los Estados Unidos ocupan el primer
lugar en la lista de los países con la mayor deuda externa líquida del mundo
(13,7 trillones de dólares), seguido por Gran Bretaña (9,6 trillones), Alemania
(5,2 trillones), Francia (5 trillones) y Países Bajos (2,4 trillones). Se
trata, por lo tanto, de una superpotencia deudora, virtualmente en bancarrota.
Sólo no llegó al borde de la insolvencia porque puede emitir el dólar, que es
la moneda internacional de reserva. Pero la tendencia del dólar es a
disminuir, tanto que, después de devaluarse en un 40% entre 2002 y 2008 y
fortalecerse un 20% con relación al euro, entre Marzo y Diciembre de 2008,
durante la crisis financiera, volvió a caer un 20%, entre Marzo y Diciembre de
2009, debido a la preocupación del mercado con la deuda externa de los Estados
Unidos. Su revalorización, como consecuencia de la crisis en Grecia y del
debilitamiento económico de la Eurozona, es coyuntural. El dólar está estructuralmente
debilitado por el déficit fiscal y cambiario y por la elevada deuda externa
líquida de los Estados Unidos. La perspectiva es que, días más días menos, deje
la condición de única moneda internacional de reserva, a pesar de que China y
los Estados Unidos sean el centro del sistema capitalista mundial. Cuando eso
ocurra, los Estados Unidos tendrán enormes dificultades de pagar sus cuentas,
por medio de préstamos de otros países. En
Agosto de 2007, David M. Walker, jefe del Government Accountability Office (GAO), órgano del Congreso americano
encargado de la auditoria de los gastos del gobierno, advirtió que el país
estaba sobre una “plataforma incandescente” (burning platform) de políticas y prácticas insostenibles, escasez
crónica de recursos para la salud, problemas de inmigración y compromisos
militares externos, que amenazaban explotar de no adoptarse en breve algunas
medidas. Asimismo, previó aumentos “dramáticos” en los impuestos, reducción en
los servicios del gobierno y el rechazo en gran escala de los bonos del Tesoro
americano como instrumento de reserva por parte de los países extranjeros. También
señaló “notables semejanzas” entre los factores que resultaron en la caída del
Imperio Romano y la situación de los Estados Unidos, debido a la disminución de
los valores morales y de la civilidad política, a la confianza y a la excesiva
dispersión de las Fuerzas Armadas en el exterior, así como a la
irresponsabilidad fiscal del gobierno americano. Menos
de un año después, Paul Craig Roberts, ex secretario
asistente del Departamento del Tesoro, en el gobierno de Ronald Reagan (1981/1989),
afirmó, en un artículo titulado “The Collapse of American Power” y publicado en el Wall Street Journal, que la superpotencia - los Estados Unidos -
no estaba en condiciones de financiar sus propias operaciones domésticas, mucho
menos sus “injustificables” guerras, si no fuese por la bondad de los
extranjeros, que le prestan dinero sin perspectiva de recibir el pago. De hecho, los Estados Unidos sólo
pueden mantener las guerras en Irak y en Afganistán, dos guerras perdidas, con
el financiamiento de otros países, principalmente China y Japón, que continúan
comprando bonos del Tesoro americano. Joseph E. Stiglitz (Premio Nobel de
Economía) estimó que el total de los costos de estas dos guerras se extiende de
2,7 trillones de dólares, en términos estrictamente presupuestales, a un total
de costos económicos del orden de 5 trillones de dólares. No sin razón, The Economist, en la edición del En dichas circunstancias, el default de Grecia, de darse, no sólo impactaría a toda La industria bélica, con toda la
cadena productiva, constituye otra burbuja que, más tarde o más temprano, va a
explotar. El gobierno de los Estados Unidos, ya sea con el presidente Barack Obama o con quien lo
suceda, no tendrá recursos para subsidiarla, eternamente, con la compra de
armamentos por parte del Pentágono, ni mantener centenas de bases militares y
millares de tropas, en todas las regiones del mundo. Por cierto, cortar estos
gastos es muy difícil. Afectaría la economía de varios
Estados americanos, localizadas, sobre todo, en el sunbelt
(Texas, Missouri, Florida, Maryland y Virginia), donde funcionan las industrias
de armamentos que emplean tecnología intensiva de capital. En dichas
circunstancias, en medio de propinas, soborno, pago de comisiones a los que
promueven las compras, y contribuciones para la campaña electoral de los
partidos políticos, el complejo industrial-militar, con un enorme peso
económico y político, ejerce una fuerte influencia sobre el Congreso americano
y sobre toda la prensa, principalmente en las redes de televisión. Sin embargo, el incomparable poderío
militar de los Estados Unidos tiene límites económicos. Irresponsabilidad
fiscal, descontrol de los gastos públicos, altos déficit presupuestales,
continuo déficit en la balanza comercial, elevado endeudamiento externo,
corrupción inherente al conjuro entre industria bélica y el Pentágono,
representado por el complejo industrial-militar, recesión - factores similares
a los que produjeron la crisis de Grecia – representan la mayor amenaza y
pueden derrotar a Traducción Cristina Iriarte |