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Honduras: los que se oponen a Luiz Alberto Moniz Bandeira Agosto 2009 Con relación a la crisis en
Honduras, ¿es posible que haya habido alguna participación de los Estados
Unidos? Yo no hablaría de participación de
los Estados Unidos, pero me parece claro que los militares hondureños no darían
un golpe de Estado si no contasen con respaldo de algunos sectores, en los
Estados Unidos, que se oponen a la política exterior del presidente Barack
Obama, sobre todo con respecto a Venezuela, Cuba y América Latina, y quieren
crearle dificultades. Hay fuertes evidencias en este sentido. Congresistas del
Partido Republicano, como Mario Díaz-Balart, representante de la comunidad
cubano-americana de Miami, y Mike Pence, también un conservador extremista,
declararon que no hubo golpe militar en el sentido del término y atacaron la
posición del gobierno de Obama, así como la posición asumida por Estos neocons
(neo-conservadores) justificaron el golpe militar, diciendo que los hondureños,
derrocando al gobierno del presidente Manuel Zelaya, actuaron para defender la
democracia y preservar la ley. Pero no expresaron que el gobierno de Manuel
Zelaya hubiese suprimido en el país las libertades civiles y las instituciones
democráticas. Pero precisamente, ¿cuáles son los
vínculos que los militares en Honduras tienen con los Estados Unidos? Probablemente, sectores de Usted dijo en una entrevista que
Obama no estaría en condiciones de revertir la política externa de George W.
Bush, y que dichos cambios serían apenas “cosméticos”. Si la política externa
que está siendo construida por Obama es tan “cosmética”, ¿por qué habría
causado insatisfacción en estos sectores internos del gobierno norteamericano,
al punto de incitarlos a un golpe en Honduras? Yo dije que el presidente Obama,
fundamentalmente, no está en condiciones de revertirla, porque un presidente,
cualquiera que sea su tendencia política, no puede hacer lo que quiera, lo que
desea, debido a las relaciones reales de poder en los Estados Unidos. El
presidente, en cualquier país, sobre todo dentro de un régimen democrático,
hace apenas lo que puede, dentro de la correlación de fuerzas existente en la
sociedad. Obama, por ejemplo, encuentra resistencia desde dentro del propio
Departamento de Estado, que vacila con respecto al golpe militar en Honduras,
porque algunos sectores no quieren confrontarse con el Partido Republicano.
Tampoco puede cortar sustancialmente las compras del Pentágono, a fin de
reducir el déficit fiscal de los Estados Unidos, que crece año a año. Si
intentase hacerlo, inmediatamente quebrarían distintas industrias de material
bélico, aumentando el desempleo y arruinando a los Estados donde están instaladas.
En los años 1980, el Estado de California dependía más que cualquier otro de
los gastos militares, la mayor parte con programas nucleares, tales como la
fabricación de los bombarderos B-1 y B-2; el Tridente I y el Tridente II; los
misiles MX; Zelaya, Chávez y Evo Morales se
sustentan en un discurso de representación de los pobres. Este neo-populismo de
izquierda ¿sería la única respuesta posible a los regímenes de derecha,
militares y conservadores que estaban apoyados por los Estados Unidos, entre
los años 60 y 80 en la región? La política de Chávez, que tildó al gobierno de
Micheletti de “dictadura”, ¿no sería también opresora para con los opositores al
gobierno venezolano? No voy a entrar en el caso de
Honduras, porque la situación, en América Central, no es igual a la de América
del Sur. Desde el punto de vista geopolítico, los países de América Central,
como Honduras, gravitan más en la órbita de los Estados Unidos. Sin embargo, lo
que sé es que Hugo Chávez y Evo Morales fueron electos democráticamente y sus
gobiernos expresan un tipo de revueltas de las capas más explotadas y
oprimidas, tanto en Venezuela como en Bolivia. Y hablar de “neo-populismo de
izquierda” no explica nada, porque, antes que nada, es necesario explicar por
qué “neo”, por qué “populismo”, por qué “de izquierda”. El populismo es un
fenómeno bastante complejo, que presenta, en cada país, especificidades, y este
concepto pierde, en la generalización, el rigor científico y, en consecuencia,
la utilidad teórica y práctica. De modo general, es un contrabando ideológico
que los conservadores aplican a todos los gobiernos que tratan de atender las
reivindicaciones populares, contrariando los intereses de las elites, de las
clases dirigentes. Y en cuanto al gobierno del presidente Chávez, aunque no se
pueda estar de acuerdo o aprobar todas sus iniciativas, todas sus actitudes, no
se puede decir que su política es “opresora” de los que se oponen a su gobierno.
Que yo sepa, allá no hay presos políticos y la prensa no está bajo censura.
Pero es bueno recordar que los Estados Unidos, en Abril de 2002, apoyaron
abiertamente un golpe militar-empresarial para derrocarlo y, a través de En este nuevo contexto
latinoamericano, ¿hay definiciones posibles y claras para democracia y
dictadura? ¿Cuáles son los ejemplos? No voy a entrar en discusiones
teóricas, conceptuales, sobre lo que es democracia y lo que es dictadura, en
una simple entrevista, sobre un caso concreto, como el golpe militar en
Honduras. Hasta ahora el gobierno brasileño se
ha mantenido alejado de la crisis en Honduras. ¿A qué atribuye usted esta
posición del gobierno brasileño? Brasil tiene como principio de
política exterior no intervenir en los asuntos internos de otros países. Sin
embargo, demostró de forma inequívoca, que no reconoce al gobierno emanado del
golpe de Estado, retirando su embajador de Tegucigalpa. |