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EL CONSEJO SUDAMERICANO DE DEFENSA Cesar Gonzalez-Calero
Nelson Jobim presume ser amigo tanto de
Luiz Inacio Lula da Silva como del principal rival político del presidente, el
socialdemócrata José Serra. El ministro de Defensa de Brasil es,
ante todo, un gran diplomático. Un notable orador capaz de seducir a sus
vecinos sobre la necesidad de crear el primer organismo defensivo de América
del Sur mientras Brasilia da los detalles finales a una modernización sin precedente
de sus fuerzas armadas. Un experimentado jurista capaz, también, de decirles a
los Estados Unidos a la cara que a partir de ahora tendrán que quedarse al
margen de los asuntos defensivos de Jobim, de 62 años, recibió a Varios países de Jobim se reunió el mes pasado, en Washington,
con los secretarios de Defensa y de Estado, Robert Gates y Condoleezza Rice,
respectivamente. Sin perder la sonrisa, Jobim contó con naturalidad lo que les transmitió: "Me
preguntaron sobre el Consejo [de Defensa] y les dije que el sistema defensivo
sudamericano es un asunto nuestro, de los países de Jobim no cree que la creación del Consejo o
la reorganización defensiva de Brasil deban preocupar a la potencia hegemónica
en el continente. Ni tampoco a su principal aliado, Colombia. "Ahora [tras
el triunfo de Barack Obama]
va a haber un cambio en Estados Unidos", precisa. "Y Colombia se
opuso en un principio a entrar en el Consejo por sus problemas con Venezuela y
con Ecuador, pero después pudimos convencer al presidente Álvaro Uribe de que
se integraran, y así lo harán", añade. El Plan
Estratégico
El próximo 8 de Diciembre verá la luz el
Plan Estratégico de Defensa, una de las reformas estelares del segundo mandato
de Lula. El programa elevará el presupuesto de defensa del 1,5 al 2,5% del PBI
y dará nuevos bríos a la industria militar del país. "La cuestión
principal es que debemos tener la capacidad de reafirmar nuestra defensa,
nuestras posiciones", dice Jobim. El plan incrementará la presencia
militar en regiones estratégicas, como Otro de los ejes del nuevo programa de
Brasil es la renovación de la industria militar. El viejo sueño de un submarino
nuclear, que ya acariciaba a fines de los 70, se hará realidad ahora con el
objetivo de proteger los yacimientos de petróleo descubiertos recientemente en
el litoral. En Diciembre, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, viajará a Brasil
para firmar con Lula un protocolo de intenciones que dé luz verde al proyecto.
"El submarino estará terminado en diez años", señala Jobim. "Brasil tiene tecnología para realizar el ciclo
completo del enriquecimiento de uranio. Los franceses aportarán la parte no
nuclear del submarino." Francia se ha erigido en el gran socio
estratégico de Brasil: "Francia tiene su propia tecnología, al margen de
Estados Unidos, y tiene autonomía para transferir esa tecnología. Además,
firmaremos acuerdos para la compra y fabricación en Brasil de los modernos
helicópteros de transporte E-725", explica Jobim.
Brasil se desmarca como potencia
Regional a pasos agigantados. No sólo económicamente, sino también
militarmente. Jobim no cree que ese despliegue deba
preocupar a sus vecinos. Pero el rearme del país y el desarrollo de un programa
nuclear alimentan las suspicacias. "Nosotros -aclara el ministro-
pensamos en el continente en su conjunto. Brasil y Jobim insiste en la idea de una voz común
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